Capítulo 26
••• Punto de vista de Ernesto •••
Apenas Amelia se fue me sentí vacío. Miles de preguntas inundaron mi mente.
¿Por qué no quería dejarla ir? ¿Por qué quería besarla? ¿Por qué mi v*rga se paró al sentir su suave cuerpo presionado contra el mío?
Al recordar el apodo por el que la había llamado su beta, Alia, me puse triste. ¿Se habían ac*stado? ¿Acaso él era su nueva pareja?
'¿No me digas que ya te arrepentiste?', se burló Roberto, como era su costumbre.
Lo ignoré y caminé hacia mi manada, dejando que la brisa nocturna me despejara.
Cuando llegué a casa, escuché a Celia conversando con nuestro padre.
“Papá, no puedo creer que esa p*rra se haya atrevido a humillarme frente a tanta gente importante. ¡Lo peor fue que el Rey Alfa le creyó y la defendió!”, se quejó mi hermana.
“Está fuera de control. ¡Tenemos que darle una lección antes de que sea demasiado tarde! Además, me cuesta trabajo creer que sea hija del Alfa Diego. Me parece impropio de su parte que no haya sido capaz de educar a su

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