Capítulo 11
Está muy oscuro. ¿Así es la muerte? Todo estaba tan tranquilo y no había dolor. Veo a mi mamá y a mi papá. Soy tan pequeña, apenas puedo caminar. Estamos en medio del bosque, en un claro. Hay una manta y una canasta de picnic. Me hacen cosquillas y me río. Pero espera, esos no son mis padres, no los que conocí. Sin embargo, sé que son mis padres. No sé cómo, pero lo sé.
Mamá me susurra: “Amelia, mi hermosa hija, eres tan especial. La diosa me visitó cuando vivías en la barriga de mamá y me lo dijo. Te amo tanto, mi preciosa bebé”.
Está oscuro otra vez y hay tanta paz. Quiero quedarme en la oscuridad. Quiero estar con mamá y papá otra vez.
Espera, veo a mamá de nuevo. Está tirada en el suelo conmigo contra su pecho. Hay sangre por todas partes. Mamá sangra por la garganta. Mi bebé sangra por una herida en el pecho. ¿Dónde está papá?
Ah, ya lo veo. Está en el suelo, no se mueve. Solo mira fijamente. Su cuerpo sin vida no está lejos de mamá y de mí. ¿Qué pasó? ¿Quién quiso hacernos esto?

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