Capítulo 90
Estas palabras hicieron que Alicia temblara de miedo.
Alicia corrió rápidamente y abrazó a Sofía, diciéndole: —Este es Bruno, no es papá. Papá todavía no ha vuelto de la casa de abuelo.
Al ver la reacción nerviosa de Alicia, Bruno, con una mirada débil, levantó levemente los párpados.
Su voz sonó agotada: —Si realmente fuera mi hija, qué maravilloso sería.
Alicia, sin una pizca de compasión en su mirada, lo observó fríamente: —Voy a llamar a Tomás para que te lleve de vuelta.
—Alicia.
Bruno se levantó lentamente, su mirada llena de desesperanza: —He perdido mucha sangre, no he descansado bien, y ni siquiera he comido, por eso estoy así.
Alicia lo miró con indiferencia: —Entonces vete a descansar, yo también debo acostar a los niños.
Sacó su celular sin dudarlo y marcó el número de Tomás.
Bruno, al ver su actitud decidida, sintió un frío punzante en el pecho.
¿No debería Alicia darle refugio y hacerle algo de comer, al menos?
Se abrazó el estómago, fingiendo dolor, y
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