Capítulo 46
Cuando Marta entró con Pablo, justo en ese momento vio a Bruno sosteniendo a Sofía en sus brazos, mirándola con ternura mientras ella comía pastel.
La expresión de Bruno, usualmente severa, se suavizó con una sonrisa rara.
Esta escena hizo que Marta se sobresaltara.
Bruno nunca había sido tan cariñoso, ni siquiera con Pablo, a quien siempre trató con mucha rigidez.
¿Por qué sería tan amable con la hija de Alicia?
Marta miró a Pablo de reojo, y vio que sus ojos estaban llenos de celos y envidia.
Una chispa de frialdad brilló en sus ojos, y dijo con tono malicioso: —¿Tu papá también está siendo cautivado por esta niña? Ella ni siquiera habla, ¿qué tiene de bueno? ¿Por qué tu mamá la prefiere tanto que decidió dejarte? Ahora, tu papá la acompaña y ni siquiera te trae a ti al banquete. ¡Yo me siento tan triste por ti!
Pablo, siendo un niño, tenía pensamientos simples, y solo quería que sus papás lo quisieran.
Al escuchar las palabras de Marta, inmediatamente frunció el ceño
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