Capítulo 34
Al escuchar esa voz, Alicia levantó la cabeza de golpe, justo en el momento en que sus ojos se encontraron con los de Bruno, tan profundos y oscuros como la noche.
En momentos de peligro, se olvidan todas las rencillas.
Alicia no tuvo tiempo de pensar demasiado, señaló a los dos hombres detrás de ella y dijo: —Rápido, llama a la policía, ellos son malos.
Era la primera vez que Alicia pedía ayuda a Bruno desde su reencuentro.
Ya no era la misma mujer que lo rechazaba a toda costa.
Bruno, acariciando suavemente la cabeza de Alicia, la calmó con voz grave: —No tengas miedo, lleva a Sofía y vete. Yo me encargaré de esto.
Alicia le recordó a Bruno que tuviera cuidado, y luego salió corriendo con Sofía en brazos.
No había corrido ni unos pocos pasos cuando un grito desgarrador de uno de los hombres resonó detrás de ella.
Llevaba cuatro años casada con Bruno, y conocía bien sus habilidades.
A pesar de que eran dos, podía manejarlos sin problema.
Alicia salió del callejón j
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