Capítulo 98
Las palabras de Carlos eran como un hechizo, resonando una y otra vez en la mente de Luisa, inquietándola un poco y dejándola sumida en un torbellino de pensamientos.
Tanto así que, al día siguiente, cuando fue al hospital a ver a Andrés, no pudo evitar mostrarse algo distraída con él.
—Luisa, ¿en qué piensas?—preguntó Andrés.
Ella pestañeó un poco y desvió la mirada, evitando sus ojos. —Dime... ¿qué pasó con Alma?
Andrés esbozó una sonrisa enigmática. —¿Estás celosa? ¿Verdad?
Luisa infló las mejillas con fingida indiferencia.—Para nada. Solo que nunca me habías hablado de ella y me dio cierta curiosidad.
Pero la verdad era que, además de los celos, sentía un creciente enojo al recordar que aquella mujer había secuestrado a Violeta e incluso intentado apuñalarla. —¿Dónde te encontraste con una mujer así? ¡Está desquiciada!
Andrés le hizo un gesto con la mano.—Luisa, ven aquí.
Ella obedeció y se sentó junto a su cama.
Andrés tomó su mano con un aire de seriedad.—Fuimos compañeros en la

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