Capítulo 78
Mariana pasó todo el día angustiada, también pasó toda la jornada en la oficina de Luisa.
Intentó todo lo que pudo, diciéndole palabras suaves y amables, pero Luisa no cedió ni un poco ni mostró intención alguna de retirar l demanda.
Mariana casi se arrodilló para suplicarle.
—Abogada Luisa, perdóneme, por favor, considere que soy un simple estorbo, déjeme ir, por favor, le ruego, si me condenan y me suspenden la licencia de abogada, mi vida quedará arruinada para siempre por...
—Abogada Luisa, por favor retire la demanda, estoy dispuesta a trabajar para usted como una humilde esclava.
Luisa la miró con frialdad.—No lo necesito, gracias.
—Señorita Mariana, hay cientos de oficios para hacer, todos con su propio talento. ¿Qué importa si te suspenden la licencia? Si no puedes seguir en esta profesión, pues cámbiate a otra.—Luisa con sarcasmo le dio una palmadita en el hombro.—¡Ánimo! Yo confío en ti.
...
Al final del día.
Luisa caminaba detrás de sus compañeros mientras salían de la firma

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