Capítulo 68
Carlos miró la luz del sol que entraba por la ventana, bajó con profundo dolor la mirada y, con voz baja, dijo: —Luisa.
Santiago, sorprendido, levantó la voz: —¿Qué? ¿Luisa? ¿Se va a comprometer? ¿Con quién?
—¿Con quién no importa.—La voz de Carlos sonaba impregnada de una locura obsesiva y total.—No voy a permitir que se comprometa con ese hombre, ¡ella tiene que ser mía! ¡Solo mía! ¡La voy a recuperar!
—Eh...—Santiago, atónito y sin palabras por un momento.
Después de un largo rato, cauteloso, se atrevió a hablar: —Carlos, ¿tú... no crees que esto es inmoral?
Carlos se rio de forma siniestra: —¿Inmoral? Yo no quiero moral, solo quiero que ella esté a mi lado.
Santiago, al escuchar eso, quedó mudo.
No puede ser, hermano... Cuando ella estuvo contigo, la trataste como a una basura.
Cuando tu primer amor regresó al país, volviste a estar con ella.
¿Ahora que terminaron y ella ya casi está comprometida, vienes a hacerte el sentimental?
Y encima de todo dices que no te importa la moral, s

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