Capítulo 37
Ella ya no tenía la sonrisa de antes en su rostro. Sus ojos estaban fríos, y con voz tranquila respondió: —Mm, está bien.
Luisa no prestó demasiada atención al cambio de actitud de Valentina.
No se conocían mucho, así que esa actitud era, de alguna manera, más cómoda que una cercanía forzada.
Luisa comenzó a explicarle a Valentina los conceptos básicos: —Para un principiante, la postura es muy importante. Después de montar, siéntate correctamente sobre la silla de montar, mantén la espalda recta.
—Prueba con las riendas —dijo Luisa mientras soltaba las riendas, permitiendo que Valentina las tomara.
—Ahora, para hacer que el caballo avance, debes tener cuidado de no jalar las riendas con demasiada fuerza. No tires hacia atrás, debes aflojar la tensión de las riendas para aliviar la presión sobre el caballo, y así comenzará a caminar lentamente hacia adelante.
Valentina hizo lo que Luisa le dijo, solo sosteniendo las riendas, sin tirar hacia atrás.
Relámpago caminaba lentamente hacia ade

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