Capítulo 9
Megan acababa de salir de un Porsche blanco que su hermana reconoció de inmediato, ya que solía viajar en él todo el tiempo. Momentos después, vio a su exprometido salir de ahí mismo para acercarse a la chica, quien entrelazó sus dedos con los de él de manera amorosa. Scarlett se burló al ver la escena.
"¿Viniste a ver a papá? Al ser hermanas, nos parecemos tanto que seguramente pensamos igual, porque yo también vine a visitarlo. ¿Te gustaría que entráramos juntas?", preguntó la otra.
"Nunca serás mi hermana", respondió Scarlett, con los dientes apretados.
Megan se rio, pero se detuvo al darse cuenta de que Austin y su hermana se miraban fijamente. No había nada que ella odiara más que ser ignorada. Se aclaró la garganta y volvió a hablar, esta vez con un tono más duro: “Por cierto, te vi saliendo de un Maybach hace un momento. Es el de Chris, ¿verdad?".
"¡¿De quién?! ¿Quién diablos es ese?", preguntó Austin escandalizado.
La única vez que ella había visto un Maybach fue el que pertenecía a Chris Montgomery, el hermano mayor de Charlotte, una de las amigas de Scarlett.
Ese joven se había convertido recientemente en un empresario próspero y había logrado expandir la riqueza de su familia en pocos años. No era de extrañar que fuera uno de los solteros más cotizados del área.
Los ojos de Megan se agrandaron al pensar en que Scarlett había conocido al director ejecutivo de Corporación Globex a través de Chris. Después de todo, él tenía fama de estar relacionado con algunos empresarios influyentes. Eso explicaría el hecho de que el misterioso dueño del Hotel Drunken Moon la protegiera.
"¡De verdad que eres tremenda! ¡Siempre sales con sorpresas!, ¿o no?", comentó Megan, destilando veneno.
Scarlett no dijo nada. No solo porque no tenía idea de lo que estaba hablando esa p*rra, sino también porque disfrutaba que se enojara cuando ella la ignoraba.
“Has decidido estar con todos los chicos ricos de por aquí, ¿eh? Apenas rompiste con Austin y ya estás saliendo del coche de Chris Montgomery. Deberías ir más despacio, Scar. No manches el nombre de nuestra familia comportándote como una vil pr*stituta".
La chica sonrió mientras se alejaba, decidida a no seguir perdiendo su tiempo con las tonterías de Megan. Apenas había dado unos pasos cuando alguien la agarró violentamente del brazo, y quedó cara a cara con Austin, quien parecía escupir fuego por los ojos.
“Ayer deseabas explicarme las cosas, ¡adelante! Hazlo ahora. ¿Qué excusa me vas a dar? ¿Qué hacías en el auto de ese hombre, ¿eh?".
Scarlett no dijo nada, incluso cuando Austin la sacudió por los hombros haciéndola sentir como una marioneta inerte entre sus manos. Su respiración se hacía más aguda cuanto más enojado se ponía.
“Eres una mujer barata, Scar. Tan jodidamente corriente que debo haber estado ciego para no verlo. Dime ahora, ¿te acostaste con ese Chris?".
“¿Por qué debería responder tus preguntas, Austin?”, preguntó ella con calma.
"¿Me engañaste y me preguntas por qué debes responderme?".
“Debes sentirte bastante inseguro en este momento. Quiero decir, no eres lo suficientemente hombre. Si yo estuviera en tu lugar, también me volvería loca, sabiendo que mi pareja ha estado con personas más guapas y ricas".
Austin hizo una mueca de disgusto ante esas duras palabras, al tiempo que le empezaba a temblar un ojo. Sin embargo, Scarlett no se asustó y se retorció con fuerza para soltarse, lanzándole una mirada feroz.
“No te debo nada, ¿de acuerdo? Nuestra relación terminó ayer, cuando elegiste escuchar las palabras de una víbora en lugar de las mías. No te atrevas a preguntarme con quién me he acostado, porque no es de tu incumbencia, pero te recuerdo que tú me engañaste primero y te di una segunda oportunidad. No podrías hacer lo mismo por mí, así que realmente, no tienes derecho a preguntarme nada”.
A pesar de que ella no quería mostrar su debilidad, su voz se quebró cuando arrojó su resentimiento a la cara de Austin. El dolor que había enterrado en su alma hacía mucho tiempo estaba saliendo a la superficie nuevamente. ¡Sí! Él fue el primero en engañarla y lo hizo con Megan. Scarlett nunca podría olvidar la imagen de su prometido y de su mejor amiga besándose en ese mismo Porsche blanco estacionado a unos metros de distancia. Había sido una tonta por haberlos perdonado después de oír todas sus lamentables excusas. La manipularon y ella había sido demasiado tonta para darse cuenta de ello.
“No saques a relucir el pasado”, replicó Austin con los dientes apretados. “Te lo dije cuando sucedió, eso fue solo un error. Sin embargo, lo que tú estás haciendo no se compara con eso. Ahora, solo te voy a dar un consejo, porque todavía me preocupo por ti, Scar; lo creas o no. Ese tipo Chris solo está jugando contigo. Es posible que estés buscando a un hombre mejor que yo, pero solo serás su juguete y te descartará tan pronto como se canse de ti”.
"Cállate, ¿de acuerdo?".
“¿Hasta cuándo vas a seguir así, acostándote y abortando?”.
Scarlett le dio una fuerte bofetada. "¿No llegaste a conocerme?", preguntó. “Hemos salido durante cuatro años, así que deberías saber de lo que soy capaz mejor que nadie".
“¡Sí, eso es lo que pensaba! Hasta que Meg me mostró las pruebas de que yo estaba equivocado".
“¡Las pruebas! ¿Cuáles? ¿De verdad las viste?".
"Bueno, no exactamente, pero...",
"¡Por favor! A mí también me gustaría verlas, porque parece que Megan sabe más sobre mi vida que yo".
Scarlett caminó hacia la chica, quien había estado parada a un lado de ellos tratando de hacerse lo más invisible posible, y la agarró del brazo para llevarla al lado de Austin.
“Por favor, déjame ver esas pruebas, Megan. ¡Demuéstrame que me acosté con todos los hombres de la ciudad de Nueva York!".
Entonces Austin se rio. “Estás realmente llena de mi*rda, Scarlett. ¿Todavía no te ha dado vergüenza? Está bien, si quieres seguir siendo humillada, adelante. Meg, muéstrale las pruebas, quiero ver la expresión de su rostro".
Tanto Scarlett como Austin giraron hacia ella esperando ver lo que les mostraría, pero la chica permaneció congelada en su lugar. No había esperado que la pusieran en aprietos. Sabía que él era el tipo de hombre que se dejaba cegar por los celos y que lograría convencerlo de que rompiera con su hermana inventando rumores; siempre creyó que él nunca pediría ver las pruebas de su traición. Al menos, no tan pronto.
Había preparado algunos documentos sobre los supuestos abortos, pero, obviamente, todos eran falsificados. No les tomaría mucho darse cuenta de sus mentiras y ya se le estaba acabando el tiempo. Austin le dio un codazo para que reaccionara, ya que no le gustaba su silencio, el cual lo único que hacía era causar dudas en cuanto a la veracidad de sus palabras.
“¿Qué carajo estás haciendo? Muéstrale las malditas pruebas".
La mirada de suficiencia en el rostro de Scarlett la hizo temblar y ella se aclaró la garganta.
“Escucha, no sé qué pretendes, pero la evidencia que tengo contra ti puede literalmente arruinar tu vida, y tú lo sabes. El aborto es algo ilegal”.
“Bueno, gracias por tu preocupación. Sé lo que he hecho, por eso estoy segura de que no tengo nada que temer, así que, por favor, déjame ver las evidencias”.
Austin entrecerró los ojos notando la clara confianza de Scarlett y la mirada preocupada en el rostro de Megan, la cual lo hizo desconfiar. ¿Era posible que ella no estuviera diciendo la verdad? ¿O sí la decía? ¿Era lo suficientemente perversa como para mentir sobre algo tan serio?
"No quiero pedírtelo dos veces, Meg", dijo él con tono amenazante. "Será mejor que nos muestres esas pruebas ahora mismo, ¡o te juro por Dios...".
"No puedo".
“¡¿No puedes?! ¿Qué quieres decir con eso?".
Megan se mordió el labio inferior, esperando que las lágrimas se acumularan en sus ojos.
“La cosa es que las destruí. No podía arruinar la reputación de mi propia hermana. Cualquiera podría haber encontrado esas pruebas, así que pensé que era mejor destruirlas. Lo hice por ella".
Al escuchar su excusa, Scarlett se rio, al tiempo que él la observó con cara de terror. Mientras tanto, Megan, quien se sentía acorralada, deseaba salir corriendo de ahí, pero no tuvo más remedio que afrontar las consecuencias de sus mentiras.
"Ay, ¡qué hermana tan dulce tengo!", dijo Scarlett. “Te preocupas tanto por mí que desapareciste todas las pruebas. ¿Y cómo explica eso el hecho de que contaste por mar y tierra mis sucios secretos? ¿Te arrepentiste después y destruiste la evidencia para protegerme? ¡Todo se arregló convenientemente para ti, pues ahora incluso estás saliendo con mi prometido! Estoy realmente confundida".
Megan negó con desesperación volteando a ver a Austin, luego trató de tomar su mano nuevamente, pero él se apartó.
“¿Qué d*ablos está pasando? ¿Me mentiste?", preguntó él.
"¡Por supuesto que no!".
“¡Cómo te atreviste! Dijiste que tenías pruebas".
"¡Sí! Yo-yo lo hice, pero…”.
Megan retrocedió unos pasos, ya que sintió que él podría darle un puñetazo en la cara en cualquier momento. Por suerte para ella, justo cuando pensaba que era su fin, escucharon el sonido de un automóvil que se detenía y suspiró con alivio al reconocer el vehículo de su padre. Él se bajó inmediatamente y caminó hacia ellos, por lo que la chica que estaba en aprietos se apresuró a lanzarse entre sus brazos, llorando copiosamente.
"¡Papá!".
"¿Qué está sucediendo?".
“Austin está muy enojado, porque acabamos de ver a mi hermana salir del auto de un hombre y eso lo molestó”.
"¿Qué?".
“Sí, ella se bajó del auto de Chris Montgomery”.
El padre de las chicas se quitó de encima los brazos de Megan y caminó hacia Scarlett, quien estaba frente a él, con ojos desafiantes.
"¿Es cierto?", preguntó él. ¿Estabas en el coche de un hombre?".
“Así es. ¿Por qué?".
Scarlett no pudo decir más porque vio que su padre levantaba la mano, dispuesto a pegarle. Ella gritó cerrando los ojos, pensando que no podría escapar de un buen golpe. Sin embargo, la bofetada de su padre nunca llegó. En medio de un pesado silencio, la chica abrió los ojos y jadeó cuando vio la mano de su padre en el aire, ya que alguien le había agarrado la muñeca antes de que pudiera tocarla. No era otro que su apuesto acompañante masculino quien, en ese momento, se veía aterrador.
"No te atrevas a tocarla", ordenó con tono asesino.